Una regla tomada del sudoku, cinco herramientas y una estrategia que nunca necesita adivinar.
Ha aparecido un cadáver. Cuando ocurrió, cada sospechoso estaba en algún punto del plano, y las pistas dicen dónde. Tu tarea es colocar a cada uno en la casilla exacta que ocupaba. Solo una disposición encaja con todas las pistas, y encontrarla cierra el caso.
Dos sospechosos no pueden compartir fila ni columna. Es la regla que el sudoku de asesinato toma prestada del sudoku, y es lo que hace el puzzle resoluble. En cuanto colocas a alguien, su fila y su columna se vuelven imposibles para el resto: el juego marca esas casillas con aspas rojas por ti.
Las casillas con muebles están ocupadas por objetos, así que nadie se sitúa ahí. Además sirven de referencia: muchas pistas describen la posición respecto a una mesa o una fuente.
Cada pista es un hecho. No hay afirmaciones engañosas ni probabilidades. Las pistas son de adyacencia («Hugo estaba junto a la mesa»), de dirección («Nora estaba al oeste de Percy»: el norte es arriba y el oeste a la izquierda), de recuento por sala («Había exactamente dos personas en el Salón»), de distancia y negativas («Percy no estaba en la Cocina»). Las negativas valen tanto como las positivas: cierran puertas.
Toca una pista para tacharla cuando la hayas aprovechado y así dejar de releerla.
Nadie puede colocarse en esa casilla; algunas pistas se refieren a ella.
Elige un sospechoso en la tira y toca una casilla. Toca de nuevo la misma casilla para retirarlo.
Marca una casilla que el sospechoso elegido no puede ocupar. Es la herramienta que gana partidas.
Escribe la inicial del sospechoso en la esquina como «quizá». Útil cuando aún quedan dos casillas posibles.
Limpia todo lo que hayas puesto en una casilla.
Coloca al sospechoso elegido en su casilla correcta. Gratis e ilimitada en la web.
Los principiantes buscan la casilla donde alguien tiene que estar. Quien resuelve bien hace lo contrario: marca dónde no puede estar y deja que la última superviviente se revele sola.